“Compliance” moral

By 9 febrero, 2017Blog

Desde hace un tiempo se ha puesto muy de moda en las empresas un término jurídico, “compliance” o “compliance legal”, referido a la puesta en marcha de mecanismos de control que garanticen el cumplimiento legal por parte de nuestras empresas. Se trata, por tanto, de un término vinculado al mundo del derecho, pero que afecta de lleno a la gestión de las empresas.

Algunos profesionales que, como yo, hemos defendido siempre la necesidad de las empresas de hacer las cosas bien, recibimos con alegría esta nueva preocupación, porque persigue que las empresas adopten pautas óptimas en la forma en que enfrentan la gestión de sus negocios: según esta nueva visión, en los negocios ya no vale todo, y abandonar las buenas prácticas para aprovecharse de los incumplimientos legales en beneficio propio podría tener un severo castigo.

Todos tenemos en mente ejemplos muy recientes: el “Caso Bárcenas”, las tarjetas “black”, el “Caso Pujol”, el fraude de los cursos de formación, la trama Gürtel… Hay infinidad de casos sangrantes en las portadas de la prensa nacional, que me permiten asegurar que el “compliance legal” no era una de las prácticas favoritas en algunos ambientes próximos al poder económico o político.

Aun siendo muy positivo que las empresas comiencen a actuar bajo la premisa de cumplimiento legal, no dejo de pensar en que estas nuevas prioridades en la gestión empresarial son consecuencia de la pérdida de valores de nuestra sociedad, más centrada en el éxito rápido que en hacer las cosas bien. De hecho, la gran actualidad del compliance tiene su origen en la reciente modificación del código penal, que abre la puerta a la exigencia de responsabilidad a las personas jurídicas.

Así las cosas, me pregunto por qué no hemos podido encontrar otra vía para que las empresas actúen como deben, habiendo tenido que pasar a la amenaza y el castigo delimitados en el código penal, como si no fuéramos capaces de comportarnos honestamente cuando disponemos de la libertad de elegir.

La respuesta, para mí, se encuentra en la propia sociedad en que vivimos, que no es capaz de educar en valores básicos del ser humano, como la #integridad, la #responsabilidad o la #ética. Nuestra sociedad tiene una profunda brecha, que sólo podremos salvar facilitando a las futuras generaciones una educación rica en valores esenciales del ser humano.

Por ello, en lugar de ponerse de moda el “compliance legal”, me hubiera gustado que se hubiera puesto de moda otro término: el “compliance moral”, entendiéndolo como un código de prácticas empresariales en el que no tienen cabida la caja B ni las comisiones bajo cuerda; en el que los empresarios respetan a los trabajadores y los trabajadores a sus patronos; en el que la obtención de beneficios se basa en la calidad de tus productos o servicios y en tu capacidad para gestionar bien y competir en un mercado donde todos nos comportamos con integridad.

… Y después me desperté.

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