Consultoría: cuestión de estilos

By 1 mayo, 2017Blog

Son muchos los compañeros, seguramente grandes profesionales, que centran su actividad en asesorar a empresarios en temas contables y fiscales, orientados al cumplimiento de sus obligaciones legales y formales: declaraciones trimestrales de IRPF, IGIC, libros oficiales, etc. Pero, si bien es cierto que cumplen una labor absolutamente necesaria, estos profesionales suelen participar muy poco en el día a día de las empresas, en sus necesidades operativas o en la orientación estratégica de su negocio, reduciendo su intervención a asegurar el cumplimiento legal periódico. Conozco casos de asesores que pasan años sin visitar a sus empresas-cliente, limitándose a recabar periódicamente la documentación contable en su despacho, desde el que realizan toda su actividad. Su limitado asesoramiento, en la mayoría de casos autoimpuesto, genera importantes lagunas en muchas empresas, pues no les ayuda a determinar lo que hacen bien o lo que hacen mal, lo que necesitan para vender más o para controlar sus gastos… Su interés estriba en el mero registro de la información que les llega y en obtener su reflejo fiscal, sin adentrarse en el origen de los problemas de sus clientes.

Frente a este asesoramiento “pasivo”, otros profesionales orientamos nuestra actividad hacia la participación activa y decisiva en la gestión de las empresas, con el objetivo último de mejorar su #productividad y su #rentabilidad. Para ello visitamos sus centros de trabajo, involucrándonos en su operativa, comprometiendo tiempo y conocimientos, tocando cualquier materia y estableciendo una relación de proximidad y confianza con los empresarios que facilite verdadero apoyo en su toma de decisiones. Yo suelo designar #consultoría a esta actividad, porque refuerza la predisposición permanente a recibir y evacuar todo tipo de consultas, pero también porque refleja de manera mucho más fiel la voluntad del profesional de no limitarse a asesorar (aconsejar) al cliente, sino que va mucho más allá; frente al asesoramiento de alcance limitado, este consultor busca participar activamente en la detección de problemas organizativos y de gestión en las empresas, en la búsqueda de soluciones adaptadas a su cultura y en la proposición de líneas de actuación que ayuden al empresario, optimizando su tiempo y su capacidad analítica, a alcanzar mejoras competitivas.

Pero, ya sea de una u otra manera, la profesionalización de la gestión empresarial sigue siendo deficitaria en nuestras pymes, por lo que cualquier necesidad de ayuda debería ser convenientemente evaluada por los empresarios. Sólo a través de la formación y la información podrán hacer frente a los retos que conlleva la gestión diaria de sus empresas. El #compromiso y la #integridad son los otros factores que marcarán diferencias en materia de #consultoría.

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