CUIDANDO LOS DETALLES

By 22 noviembre, 2017Blog

Hace poco les hablaba en este post, de la importancia que adquieren los pequeños detalles en la gestión empresarial; detalles que pueden significar el éxito de un proyecto, elevar nuestra marca por encima de la competencia, otorgarnos diferenciación, darnos visibilidad y ganarnos la simpatía del mercado.

En efecto, el mundo empresarial está lleno de actuaciones que han conseguido posicionar una marca cualquiera en la élite de las elegidas, de las marcas que por sí mismas aportan un valor para sus clientes difícilmente cuantificable, pero sin duda diferenciador. Hoy quiero hablarles de algunas de estas marcas, porque cada una de ellas es una lección práctica de buena gestión.

  • Seguramente cuando vamos a comprar un vehículo nuevo al concesionario, en lo que menos nos fijamos es en que la pintura tenga marcas de manos, huellas de manipulación aquí o allá…. Esto no es así para el fabricante japonés Nissan, que facilita guantes de fieltro a todos los trabajadores de su línea de producción, con el objetivo de garantizar que sus coches salgan de la fábrica inmaculados.
  • Siguiendo con el mundo de los vehículos, venerados por los consumidores como signo de distinción y estatus, la exclusiva marca Rolls Royce conserva siempre una réplica exacta de la lámina de madera utilizada en los salpicaderos de todos los automóviles que fabrica para que, si alguna vez sufriera daños, pueda ser sustituido por una pieza idéntica de la veta de la madera.
  • El fabricante japonés Honda ha conseguido reconocimiento mundial gracias a la calidad de sus coches y motos; su éxito se basa en gran medida en la unidad de su personal, en la forma con la que los directivos se relacionan con los empleados. Para fomentar este espíritu de cooperación y alentar el trabajo en equipo, todos los empleados de Honda, con independencia de su categoría, utilizan los mismos monos de trabajo y los mismos cascos, sin distinción alguna.
  • La compañía holandesa KLM tuvo una idea brillante en los años 50. Todas las bebidas de su Business Class se servían en réplicas de casas típicas holandesas, que los usuarios podían llevarse como recuerdo del viaje. Durante años, estas miniaturas se convirtieron en artículos codiciados por los coleccionistas, otorgando al hecho de volar en su clase superior un aire de exclusividad y caché difícilmente igualable.

Otro día seguiré contándoles pequeñas anécdotas del mundo empresarial, ideas que han hecho brillar a algunas de las marcas más conocidas del mercado mundial. Hoy simplemente quiero transmitirles que la gestión empresarial puede estar llena de problemas y complejidad, pero que también a veces podemos alcanzar el éxito con pequeñas ideas, con voluntad de servicio, calidad y simplicidad. Los ejemplos comentados nos muestran cómo una idea sencilla puede cambiar nuestra empresa, haciendo que los clientes sientan que nuestros productos aportan algo que no obtienen en ningún otro sitio: cariño, exclusividad, prestaciones…  En definitiva, nos hace distintos, aportando un “plus” que no obtiene en nuestros competidores: diferenciación.

Una vez más, se trata de aplicar ideas sencillas, de #hacerlascosasbien

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