(Morir de éxito III) Errores comunes: Gastos disparados

By 12 junio, 2017Blog

En este post sigo comentando algunos de los errores habituales que las empresas cometen cuando han alcanzado el éxito y que, en ocasiones, las conducirán sin remisión a un nuevo fracaso.

Uno de los más frecuentes tiene que ver con el crecimiento desmedido de los gastos. Son muchos los casos que se podrían analizar, pero me centraré únicamente en aquellos más llamativos por su cuantía o por su habitualidad.

  • Gastos suntuarios: Porque el éxito no significa nada sin el reconocimiento externo, algunos empresarios se ven impulsados a “comunicar” al mundo que les va muy bien. En efecto, son muchos los empresarios que, no contentos con asignarse salarios imposibles, acaban cargando a sus empresas todo tipo de gastos suntuarios: vehículos de alta gama, comidas desorbitadas, viajes innecesarios, gastos particulares abonados con sus tarjetas de crédito de empresa e infinidad de gastos personales de todo tipo. Dejando de lado consideraciones fiscales (e incluso morales), es obvio que muchos gastos cargados a las pymes deberían mantenerse en el ámbito particular, sin que repercutan en las finanzas de sus empresas. La falta de mesura de algunos empresarios puede suponer una carga inasumible para sus empresas. Y eso es fuente de no pocos problemas financieros en las pymes.
  • Relajación: También es frecuente observar que la tranquilidad que proporciona una cuenta de resultados saneada impulse a los empresarios a relajar la vigilancia que mantienen sobre determinadas partidas de gastos, con el consiguiente deterioro de los resultados de la compañía. Así sucede con muchos pequeños gastos que en momentos de estrechez económica se hubieran considerado prescindibles, pero que pronto se vuelven habituales, sin que nadie se cuestione su razón de ser. Leer post de gastos
  • Plantilla: Entre los gastos que más comúnmente se expanden sin rigor están los relativos al personal. En épocas de crisis el capítulo de personal es uno de los primeros en ser objeto de medidas de ajuste, por la elevada cuantía que representan. Y esto sucede porque muchas empresas cuentan con plantillas sobredimensionadas, fruto de la inexistencia de controles de productividad que mantengan vigilada su dimensión en todo momento. Algunas empresas tienen la tendencia a contratar personal para acelerar su crecimiento, pensando que contar con más empleados significa mayores beneficios, pero sin evaluar necesidades reales ni medir la productividad alcanzada por la plantilla. El problema de este tipo de costes es que constituyen una carga que va mucho más allá de un problema puntual: aparte del drama humano que representa cualquier futura restructuración de personal, los costes de reducir plantilla no suelen ser pequeños, porque entran en juego las indemnizaciones por despido, que en ocasiones impiden a los empresarios acometer restructuraciones necesarias.
  • Financieros: Como ya he comentado en algún otro post, los beneficios impulsan a los empresarios a realizar nuevas inversiones, en muchas ocasiones de forma precipitada y sin una planificación adecuada. Cuando se recurre a financiación ajena, los intereses de los préstamos o las cuotas de leasing o renting constituyen un gasto fijo ineludible durante largos periodos, afectando de forma importante a nuestra estructura de costes. Estas operaciones pueden significar compromisos financieros a largo plazo, que minarán nuestra independencia económica y comprometerán nuestra rentabilidad.

Para evitar que la empresa adquiera compromisos poco rigurosos o incurra en gastos innecesarios, no podemos olvidar que, incluso en tiempos de bonanza, nuestras finanzas deben gobernarse bajo criterios de objetividad y prudencia, como estos:

  • Implantar herramientas de gestión que permitan una evaluación continua de las necesidades de la compañía e informen a la dirección para una correcta toma de decisiones.
  • Separar rigurosamente los gastos societarios de los gastos personales, siendo muy estrictos con las cuentas de la compañía.
  • Establecer un Plan de Inversiones a largo plazo, que gire en torno a las necesidades reales de la compañía, tanto si se trata de inversiones por sustitución de activos obsoletos como si pretendemos ampliar nuestra capacidad productiva.
  • Recurrir a fuentes de financiación externas únicamente cuando las operaciones garanticen un adecuado apalancamiento financiero. El endeudamiento nunca puede suponer una vía de escape ante problemas derivados de mala gestión.
  • Emplear correctamente los instrumentos normativos existentes para la flexibilización de plantillas puede ayudar a las compañías a contar con refuerzos puntuales en momentos puntuales, sin comprometer gastos a largo plazo y asegurando que las nuevas contrataciones respondan a criterios de #productividad y #eficiencia.
  • Implantar planes de formación de personal que mejoren sus prestaciones mediante la actualización de los conocimientos requeridos para el mejor desempeño de su trabajo.

Como siempre, cabe recomendar prudencia, objetividad y sentido común en la toma de decisiones, recurriendo a profesionales cualificados para que faciliten ayuda y consejo si se considera oportuno.

 

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