El reto de la Responsabilidad Social en las empresas

By 5 diciembre, 2018Blog

En la actualidad es cada vez más común, afortunadamente, ver gente hablando, opinando e impulsando un discurso de gestión empresarial en el que se incluyen términos como Sostenibilidad, Responsabilidad Social, Ética Empresarial, Integridad, ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), Pacto Mundial, Economía Azul…

Mi forma de pensar, mi compromiso personal, me incitan a leer, analizar, estudiar y, en la medida de mis posibilidades, tratar de impulsar, allí donde actúo, una gestión en la que todos esos términos alcancen un significado real. Yo lo llamo #hacerlascosasbien.

Sin embargo, la realidad es que en la mayoría de pymes españolas eso se queda, en el mejor de los casos, en una retahíla de palabras bonitas, meras declaraciones de intenciones sobre las que nunca se aplicará una verdadera voluntad de puesta en marcha; digo en el mejor de los casos porque, desgraciadamente, el noventa por cien de los empresarios desconoce el significado de tales términos que, por supuesto, jamás formaron parte de los objetivos de sus empresas.

No se si existen estadísticas sobre el particular, pero mi experiencia real me dice que hablar con el propietario de una pyme sobre estos temas es casi convertirte en un tipo raro, alguien que tiene la cabeza llena de pájaros, alguien que podría ser incluso sospechoso de “contaminar” el ambiente de la empresa con proclamas casi subversivas…

Si uno reflexiona sobre el origen del problema, inevitablemente acaba en la palabra mágica: educación. Palabra que, en estos últimos días, vuelve a ponerse desgraciadamente de moda. Nuestra clase política, cortoplacista en resultados y falta de miras, ha vuelto una vez más a poner sobre la mesa la propuesta de desarrollo de una nueva Ley de Educación. En nuestra aún joven democracia, cada vez que un partido político ha alcanzado el gobierno, se ha sacado de la manga la imperiosa necesidad de tumbar la ley educativa de “los otros”; y la realidad es que, de esta manera, la educación de los jóvenes españoles pasa a ser una bala más en el cargador, un elemento de adoctrinamiento para que la siguiente generación beba los vientos por sus consignas.

Hace poco escuchaba un fragmento de video en el que Antonio Escohotado, filosofo, escritor y profesor universitario, hablaba de que la riqueza de un país se mide no por lo material -diamantes o petróleo, decía- sino por la educación de sus gentes. Sin embargo, nuestros dirigentes aún siguen pensando en la conquista de los cerebros de nuestros jóvenes con sus leyes partidistas, mediocres y que en muchos casos falsean la realidad hasta convertirla en “su realidad”. Y así, claro, pasa lo que pasa.

Pasa que nuestros jóvenes, los que luego dirigirán las empresas y entidades de nuestro país, crecen ignorando valores humanos esenciales, muchos de los cuales nos diferencian de los animales.

Pasa, en términos de gestión empresarial, que esos jóvenes se convertirán en empresarios incapaces de ver más allá de sus narices; empresarios que gobernarán sus empresas persiguiendo únicamente el beneficio inmediato, sin importar el camino que deban seguir para alcanzarlo; camino en el que, por supuesto, la responsabilidad social o la ética no están, ni se las espera.

La cultura de gestión de quienes rigen el destino de nuestras pymes está bajo mínimos, y no percibo en ellos preocupación real por formarse, por entender el mercado actual; en muchos casos ni siquiera facilitan el acceso de sus empleados a la formación continua, aún existiendo múltiples herramientas que la hacen gratuita. Obviamente, los que ni siquiera impulsan que sus empleados reciban formación, mucho menos van a asistir ellos, siendo “jefes”, a una clase… A veces parece que hubieran nacido con el don del conocimiento supremo, por lo que no necesitan saber nada más. Y claro, menos aún que venga el “listillo” de turno a hablarles de ODS o de ética, algo que ni saben lo que es ni creen necesitarlo para nada…

Y lo peor es que el panorama futuro no nos aporta grandes esperanzas de cambio, porque la clase política no tiene verdadero interés en que nuestros jóvenes actuales, líderes del futuro, se formen en hacerse mejores dirigentes, mejores empresarios, mejores personas; sólo les interesa el adoctrinamiento al chaval que les votará los próximos años.

Por eso, echo en falta que los expertos en responsabilidad social y ética empresarial, los que tienen verdadera capacidad de influencia sobre los jóvenes, ya sea por la relevancia y el reconocimiento social con que cuentan, porque integran el profesorado universitario o porque ocupan puestos que les permiten orientar decisivamente la marcha de sus empresas, se fajen en el terreno de lo cotidiano, allí donde los chicos aún están aprendiendo (y ojalá que aprehendiendo); allí donde los pequeños empresarios apenas cumplen lo básico en PRL, ignoran la LOPD, no se plantean invertir en la modernización de sus empresas ni creen que el trabajo en equipo potencie las cualidades de sus trabajadores…

Trabajando desde la base, transmitiendo #valores, educando en #hacerlascosasbien, así es como lograremos contar con empresas éticas, con empresarios socialmente responsables y, en definitiva, con un país rico. Ese es nuestro gran reto para el futuro: formar personas.

#hacerlascosasbien
#integridad
#responsabilidad
#educación

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